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24. marzo 2019





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Ginebra - Declaración 1999

Inspirada en la Declaración de Principios sobre la Familia que se promulgó en el II Congreso Mundial de las Familias en Ginebra, Suiza, inaugurado en la Sede de las Naciones Unidas el 15 de noviembre de 1999, convocado por el Howard Center, institución con una larga trayectoria en el trabajo por la familia.

1. Familia y Sociedad.
La familia es el núcleo social fundamental inscrita en la naturaleza humana, cimentada en la unión voluntaria del hombre y de la mujer por el acuerdo vitalicio del matrimonio. La estabilidad, autonomía y fecundidad de la institución familiar, son necesarias para la salud de la sociedad y por ello, las instituciones sociales y políticas deben promover su integración, reafirmando sus derechos y responsabilidades.

2. Familia y Persona.
La vida familiar ordenada y digna responde a las aspiraciones legítimas de la persona como son las necesidades básicas de pertenencia, afectividad y seguridad. La familia es el ámbito óptimo para que el niño sea concebido, crezca, se desarrolle, reciba educación, sea acogido en la enfermedad y acompañado en la vejez hasta la muerte natural, de acuerdo a las exigencias de su ser.

3. Familia y Matrimonio.
El matrimonio se constituye a través del pacto de amor conyugal y elección consciente y libre, por la que el hombre y la mujer se aceptan en fidelidad de vida íntima, abiertos a la procreación y educación de sus hijos. Los esposos al participar de idéntica dignidad, comparten las obligaciones del hogar y la responsabilidad de sacar adelante a los hijos. Es prioritario para la sociedad fortalecer la institución del matrimonio.

4. Familia y Sexualidad.
La naturaleza sexuada del hombre y de la mujer se manifiesta a través de sus características físicas y psicológicas. Estas diferencias son naturales y no están determinadas por roles construidos artificialmente en sociedad. El sexo es la potencia de la vida, del amor y de la complementariedad y está ordenado a la procreación de los hijos. La responsabilidad de la educación sexual es de los padres. El desorden sexual ocasiona múltiples sufrimientos y males sociales.

5. Familia y Vida.
Cada vida humana es invaluable, representa una riqueza para la familia y para la sociedad por lo que deberá ser acogida con solidaridad. Toda persona merece respeto a su integridad física, social y espiritual y la salvaguarda de sus garantías individuales a partir de que es concebida, hasta el momento de su muerte natural. Bajo ningún término se deberá someter a la vida humana a extorsión, manipulación, experimentación, comercialización, violencia o destrucción.

6. Familia y Procreación.
La procreación humana propia de seres personales exige a la familia. Todo hombre o mujer de acuerdo a su dignidad, merece ser fruto de un acto de amor no de una aventura, ni menos aún de un experimento de probeta. En la mutua aceptación de los esposos va implícita la potencial maternidad o paternidad entendida como servicio a la vida, incluyendo la admirable figura de la adopción plena. Los padres tienen derechos, así como obligaciones y responsabilidades hacia sus hijos.

7. Familia y Población.
De la familia depende la procreación y por tanto la conservación de la especie. Son los padres quienes libres de toda coerción política, social o económica, tienen derecho a decidir libre y responsablemente sobre el número y espaciamiento de sus hijos. No se justifican las presiones internacionales para ejercer un control natal indiscriminado por esterilización temporal o definitiva. De ninguna manera se promoverá el aborto como método de control natal, ni aún en su versión de contracepción de emergencia, que impide la implantación del óvulo fecundado.

8. Familia y Religión.
Los padres tienen el derecho de transmitir su fe religiosa a sus hijos y formarlos de acuerdo con ella. Las familias tienen la facultad de creer, practicar y manifestar expresamente sus puntos de vista sobre religión. Las instituciones religiosas juegan un papel crucial en la formación ética y moral que debe sustentar toda cultura. La verdadera tolerancia es indispensable para una convivencia pacífica.

9. Familia y Educación.
La familia es el espacio privilegiado para la educación de los hijos. Los padres como primeros responsables de su educación, tienen derecho preferente en cuanto a la educación, según sus propias tradiciones y valores culturales o religiosos, especialmente en materia de educación sexual. El estado deberá proveer responsablemente la educación en forma subsidiaria, respetando principios, creencias y valores familiares.

10. Familia y Salud.
El hogar familiar es espacio de convivencia en donde se resuelven las necesidades básicas de la vida cotidiana. La familia, independientemente de su realidad socioeconómica, deberá contar con apoyo médico profesional básico y de trato humanitario, durante todas las etapas de la vida. Las escuelas o clínicas de salud pública y privada, deberán contar con el consentimiento explícito de los padres para tratar la salud de los menores, también en materia de sexualidad.

11. Familia y Economía.
Es la familia un centro propicio para fomentar la cultura del trabajo por el que se obtienen los medios económicos indispensables para la subsistencia. En el diseño de las políticas económicas deberá tenerse en cuenta el apoyo a la madre y al padre que trabajan para sacar adelante la economía familiar, considerando que, lo que favorece a las familias, sustenta la economía en general.

12. Familia y Ecología.
Los seres humanos y la familia como unidad constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. La familia tiene derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza. Es necesario promover una nueva cultura que incorpore a la cotidiana toma de decisiones, empezando por el hogar, un nuevo esquema de desarrollo por el cual sea posible obtener satisfactores, preservando la naturaleza.

13. Familia y Medios de Comunicación.
Los medios de comunicación masiva tienen un papel importante en la estructura moderna de la sociedad. Por su alcance y penetración representan un elemento formativo que incide en los comportamientos individuales y sociales. Cuando esta influencia es negativa lesiona los valores de la familia. Se debe apelar a la autoridad de los padres, a la responsabilidad de las autoridades y a la conciencia de los comunicadores y anunciantes, para encontrar vías idóneas que regulen el uso positivo de los medios.

14. Familia y Gobierno.
El gobierno, mediante la administración pública, deberá facilitar por todos los medios la consecución del bien común. Su papel es subsidiario y por ello no debe pretender suplir a la familia ni sustituirla en los roles vitales que tiene en la sociedad. Con frecuencia la familia se ve acosada por políticas que amenazan su integridad física, social y moral. Por ello debe exigirse a las autoridades que instrumenten políticas que beneficien permanentemente a la base de la sociedad que es la familia.






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Presidente de Honor del Comité

Abp Kazimierz Majdanski

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